jueves, 25 de septiembre de 2008

La huída


Agazapada.
Como una leona en plena caza; su instinto de mujer agudizado se activa en todo su cuerpo. Aspecto asustado, pero el miedo y la inseguridad no frenaran su objetivo. Se apoya en la barra de aquel bar que habitúa cada noche, buscando en sus recuerdos aquello que tuvo un buen día, que perdió y que desea recuperar.
Otra noche solitaria.
Mira el fondo de su copa... está vacía; como su corazón, como su alma, como los días vividos y por vivir que le quedan. Dejó caer el vaso al suelo, mirándolo fijamente al tiempo que se iba haciendo añicos.
Dolor pasado.
Siente como si todo ese monton de cristales lo tuviera clavado en el pecho. Lágrimas de sangre empapaban su rostro blanquecino; gris azulado ahora que la acariciaba el reflejo de la luna llena. Voluntariamente se sumergió en un pozo sin fondo, se sentía sucia pero sin motivos, traicionada pero sin traición; se arrinconó en su rinconcito, encogida, abrazando sus propias rodillas... era lo unico que podía abrazar en ese momento.
Escombros sobre su cuerpo débil; escombros sentimentales, escombros amistosos, todo tipo de escombros... de nuevo soledad. Paró de nuevo su mente, paró a pensar en todo...
¿sueños esfumados?
¿Ilusiones rotas?
Su reto era salir de aquel agujero por sus propios medios... Desplegó sus alas y echó a volar lejos, muy lejos...


Nunca más la volví a ver...


Pues hay ciertos momentos en los que sí somos capaces de salir del abismo que nos quiere llevar para dentro, solo hay que saber escalar la pared, y pisar en los salientes correspondientes, sino podrías resbalar de nuevo. Saludos a todos :)

1 comentario:

T@ny$ dijo...

como siempre tu texto derrocha alegria ¬¬, ai linda que sombria me eres escribiendo...con lo alegre que pareces siempre...espero que todo esto sea plenamente literario sin un apice de veridico.
sigue asi eres magnifica.
ET Tanis